Ensayo “El Perfume”

Publicado: noviembre 2, 2010 en Uncategorized

“Las  novelas  presentan,  unas  veces,  espacios  utópicos  donde  los  personajes  alcanzan  la felicidad;  otras  veces,  las  novelas  reflejan  espacios  tétricos,  donde  los  personajes  se  hallan abocados a la desgracia.”  Discuta o matice la validez de esta afirmación comentando en qué sentido habría espacios utópicos y espacios tétricos en las obras analizadas en clase y con qué recursos se han creado.

En su novela “El Perfume”, Patrick Suskind presenta el lector con el personaje de Jean Baptiste Grenouille quien vivió en Francia en el siglo XVIII. Es descrito como uno de los hombres más geniales y abominables de toda la época. Nació sin olor en el lugar más nauseabundo de la tierra rodeado por basura, excrementos y putrefacción, fue abandonado por su propia madre, y vivió todo una vida sin amor. Tuvo que sobrevivir sin el calor del alma humana y fue solo por obstinación y la fuerza de la repugnancia que pudo continuar viviendo. Era bajo, encorvado, cojo, feo y despreciado; un monstro por dentro y por fuera. Un estigma en la sociedad, Grenouille nunca tuvo un concepto del comportamiento aceptado por los seres humanos, y como corresponde, dejo que su vida fuera controlado por sus instintos primales. Vivía como un animal. Veía algo que le gustaba, y lo cazaba. Sus acciones eran determinados por el nivel de satisfacción o la cantidad de beneficios que les traía. De esta manera el espectro de los emociones de Grenouille era muy limitado. Son muy pocos los momentos en la novela donde Suskind menciona explícitamente los sentimientos del protagonista. Sin embargo, a través de la novela se presentan espacios utópicos donde Grenouille siente niveles extremos de satisfacción, y también espacios tétricos causados por la desilusión y el fracaso.

El primer momento de felicidad verdadero de Grenouille le vino después de muchos años deprimentes y decaídos. El estaba caminando hasta la casa de Baldini, pasando por las Galerías de Louvre, cuando el viento llevo una aroma a su nariz que jamás había olfateado antes. Fue algo minúsculo, apenas perceptible, pero le cambio su vida para siempre.

“Aquella noche su cubil se le antojo un palacio y su catre una cama con colgaduras. Hasta entonces no había conocido la felicidad, todo lo mas algunos raros momentos de sordo bienestar. Ahora, sin embargo, temblaba de felicidad hasta el punto de no poder conciliar el sueño. Tenía la impresión de haber nacido por segunda vez, no, no por segunda, sino por primera vez, ya que hasta la fecha había existido como un animal, con solo una nebulosa conciencia de sí mismo (Suskind, 1985, pp. 45-46).”

Cuando Grenouille sintió que este olor único huibá de su alcance, por primera vez no fue su carácter voraz que sufrió, sino su corazón. La metáfora del transformación de cubil en palacio y catre en cama con colgaduras caracteriza el cambio drástico de lo común y corriente a lo magnifico y extraordinario. Es esta misma transformación que experimenta el protagonista a encontrar por primera vez la verdadera felicidad.

Gracias a la aroma de la joven pelirroja, el destino de Grenouille se desvela. El decide que va ser el mejor perfumista no solo de Paris pero de todo el mundo. Sin embargo, hasta que este sueño se realiza, Grenouille tiene que confrontar varios obstáculos que impiden a su satisfacción. Estos fracasos causan espacios tétricos.  Por ejemplo, después de empezar a trabajar con Baldini, Grenouille adopta técnicas convencionales de extraer aromas, como la destilación.  Esto abre sus ojos a las posibilidades dentro del mundo de los perfumes y lo inspira a atrapar todos tipos de olores, no solos los común y corrientes pero los extraños y poco ortodoxos. Lo que Grenouille tuvo que aprender a través de una larga y ardua cadena de intentos fallidos es que hay ciertos olores que no se pueden extraer a través de la destilación. Este fracaso le causa gran insatisfacción, hasta el punto de caer físicamente defectuoso.

“Durante meses se sentó noche tras noche ante el alambique, intentando por todos los medios imaginables obtener fragancias radicalmente nuevas…Del pozo profundo e inconmensurablemente rico de si imaginación no pudo extraer ni una sola gota de una esencia perfumada concreta, ni un átomo de lo que había captado con su olfato. Cuando comprendió con claridad su fracaso, interrumpió los experimentos y cayo gravemente enfermo (Suskind, 1985, p. 97).”

Grenouille logra encontrar la felicidad de nuevo cuando cumple dieciocho años y embarca en un viaje a la cuidad de Grasse para ampliar su conocimiento de los perfumes. Sin embargo Grenouille ni tiene que llegar hasta Grasse para poder sentir una sobrecarga de placer extraordinaria. En la montaña Plomb du Cantal alcanza un estado de euforia debido a la soledad completa del lugar donde reside. Lo que Grenouille odia más que todo es el olor del ser humano, y en esta montaña logra evitarlo completamente. “Recelaba de cada dirección, temeroso de descubrir un indicio oculto de olor humano, pero no fue asi. Solo encontró silencio, silencio olfativo…Grenouille necesito mucho tiempo para creer que no olia nada. No estaba preparado para esta felicidad…” (Suskind, 1985, p. 116) Grenouille celebraba su llegada a la montaña de la soledad de la misma manera que un naufrago celebra su primer encuentro con seres humanos. En sentir que era el único humano del mundo se llena de un jubilo extraordinario y se comporta como un loco hasta las altas horas de la noche:

“Tiro mochila, manta y bastón y salto, lanzo los brazos al aire, bailo en círculo, proclamo su nombre a los cuatro vientos, apretó los puños y los agito, triunfante, contra todo el paisaje que se extendía a sus pies y contra todo el paisaje que se extendía a sus pies y contra el sol poniente, con un gesto de triunfo, como si él personalmente lo hubiera expulsado del cielo (Suskind, 1985, p. 116).”

Grenouille se hubiera quedado en su cueva de la soledad hasta su muerte si no fue por el catástrofe que lo expulso de la montaña y lo devolvió al mundo. El catástrofe no fue nada físicamente maligno, sino algo que nació en las profundidades de su interior. Esta epifanía le llega a través de un sueño. Grenouille hace una observación esencial cuando se da cuenta que aunque podía reconocer su propilo olor como el suyo, en realidad, no podía olerlo. Ni siquiera ahogándose en su propio olor podía olerse a sí mismo.

“Cuando comprendió esto con claridad, profirió un grito fuerte y terrible, como si lo quemaran vivo…Y su propio grito despertó a Grenouille, quien al despertarse agito los brazos como si quisiera dispersar la niebla inodora que quería asfixiarle. Sentía tal terror, que todo su cuerpo temblaba de puro pasmo…Y mientras seguía sentado, temblando e intentando ordenar sus pensamientos de confusión y terror, sabía ya una cosa con absoluta seguridad: cambiaria su vida… (Suskind, 1985, p. 128)”

De esta manera el carácter vivaz de Grenouille lo expulsa de la montaña y lo deja continuar en su expedición hacia Grasse. No pasa mucho tiempo cuando Grenouille encuentra lo que necesita para realizar sus sueños sublimes. En segundos la desilusión y frustración de Grenouille se transforma en esperanza y placer extraordinario. Este es el resultado de una aroma que le llega a la nariz…

“Grenouille se acaloro de gozo…Por un momento, durante unos segundos, durante toda una eternidad, según se le antojo a él, el tiempo se doblo o desapareció por completo, porque ya no sabía si ahora era ahora y aquí era aquí, o ahora era entonces y aquí era allí (Suskind, 1985, p. 161).”

La fragancia que le llegaba a Grenouille era la misma del Rue des Marais en Paris del septiembre de 1753. Era la fragancia de la joven pelirroja que había matado, y a volver a encontrar esta fragancia majestuosa sus ojos se llenaron de “lagrimas de beatitud”. El aroma era tan abrumador que Grenouille tuvo que apoyarse en una muralla por los vértigos que le produjeron. El camino de Grenouille nuevamente pudo cruzar con la felicidad, pero esta vez, él buscaba cazar la euforia y retenerla para él mismo.

Se crea una paradoja cuando Grenouille finalmente logra captar la esencia de su felicidad y llegar hasta la perfección. El momento en que revela sus logros al mundo, él permanece completamente inmóvil y sonreía. Su sonrisa, para aquellos que la veían, era la más inocente, cariñosa, encantadora y a la vez seductora del mundo. Sin embargo, no era en realidad una sonrisa, sino una mueca horrible y cínica que torcía sus labios y reflejaba todo su triunfo y todo su desprecio.

Por un lado, Grenouille habría llegado hasta el punto donde podía hacer los que quisiera porque poseía el poder requerido para ello en sus manos. El tenia un poder mayor que el poder del dinero o del terror o de la muerte; el poseía el insuperable poder de inspirar amor en los seres humanos. Sin embargo, por el otro lado…

“Solo una cosa no estaba al alcance de este poder: hacer que él pudiera olerse a si mismo. Y aunque gracias a su perfume era capaz de aparecer como un Dios ante el mundo…si él mismo no se podía oler y, por lo tanto, nunca sabia quien era, le importaban un bledo el mundo, él mismo y su perfume (Suskind, 1985, p. 236).”

Este espacio tétrico expande cuando Grenouille llega a la conclusión de que nadie sabía lo realmente bueno que era su perfume. Nadie podía captar la técnica único y impresionante que fue usado para crearlo; solo podían sentir los efectos. De esta manera Grenouille concluye que el único que conocerá la verdadera belleza de su creación era él mismo, y de este modo él no puede vivir. La perfección de Grenouille no solo le trae gran satisfacción y euforia, pero también significante desilusión que últimamente causa su perdición final.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s